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Historia de Algemesí

UN POCO DE HISTORIA

La plana orografía del actual término municipal de Algemesí es el resultado de un proceso histórico de agregación de tierras muy antiguo: el señorío de Cotes, con restos arqueológicos ibéricos, y el de Pardines también con restos ibéricos, romanos y musulmanes. Cuenta con una superficie de 4.177 hectáreas de regadío desde el primer tercio del siglo xx, hoy, prácticamente, todas ocupadas por naranjos, excepto una mínima porción al nordeste dedicada al cultivo del arroz, por estar incluida dentro del Parque Natural de la Albufera.

La alquería musulmana de Algemesí aparece citada como tal en el Llibre del Repartiment el 23 de noviembre de 1243 y muy pronto fue incluida dentro del término general de la villa de Alzira. En sintonía con los altibajos de la economía valenciana de la baja edad media y comienzos de la moderna, el crecimiento algemesinense se consigue poco a poco sobre la base de una producción agraria de autosubsistencia y sobretodo de exportación: el cultivo de la morera y el hilado de la seda.

Los tiempos de máximo esplendor se dan entre 1560 y 1620, cuando una burguesía consolidada despliega todo un abanico de actividades diversas, consistentes en la construcción del nuevo templo parroquial, la iglesia nueva y la casa abadía (1550-1582), el proceso de segregación de la villa de Alzira con la obtención onerosa del título de Universidad (1574) y de Villa Real (1608) con los cuales se erigió en municipio independiente. La crisis que siguió a la expulsión de los moriscos (1609) afectó con fuerza el desarrollo económico, agravado aún más por la posterior despoblación; pero la misma situación provocó una reorientación en la producción agrícola; el arroz, un artículo de primera necesidad, sería el producto cultivado y exportado en los mercados, aprovechando las antiguas rutas de distribución de la seda.  

De nuevo, sobre la base de una agricultura dual, la seda y el arroz, empezaba una nueva etapa de crecimiento rápido que se mantendría hasta el estallido de la guerra de Sucesión (1705-1707). Esta expansión tendrá su expresión plástica en la obra barroca del campanario, inaugurado el día del Corpus de 1703. Superados los efectos negativos de la guerra, el siglo XVIII , fue un siglo de expansión durante el que el arroz, a pesar de las ilustradas prohibiciones por razones sanitarias, toma la supremacía delante del cultivo de la morera, convirtiendo Algemesí en un centro de inmigración, en un mercado permanente de oferta de trabajo. La guerra del Francés (1808-1812) y el largo epílogo de la guerra carlista (1833-1840) representó una etapa de crisis. Aun así, en general, el siglo XIX supuso la construcción de los fundamentos de los tiempo actuales. Las nuevas roturaciones, la expansión del regadío, las ventas desamortizadoras, la introducción del guano (1852), la mejora de las comunicaciones por carretera (1844) y la construcción del ferrocarril (1853) supusieron nuevas posibilidades de crecimiento.

La demanda constante de víveres de las poblaciones de los países industrializados reorientaba la producción hacia la especialización y la comercialización: se producía el declive de la seda (1854) mientras el arroz conseguía su máxima expansión y aparecían nuevos cultivos como el cacahuete (1827) y la naranja (1845). Sobre la base de esta trilogía, arroz, huerta y cítricos se produce, entre 1880 y 1916, el primer impulso mercantil e industrializador. Al mismo tiempo, la estructura social algemesinense va experimentando variaciones diferenciadoras y continúa recibiendo nuevas corrientes inmigratorias.

Este crecimiento obligó a las autoridades municipales a encargar al arquitecto Lluís Ferreres el proyecto de ensanchamiento urbano (1893) teniendo como eje principal la actual calle de los Árboles, con espacios para usos diferenciados que, junto a la calle de la Montaña, incluía les nuevos fundamentos de las casas eclecticistas, modernistas, déco y racionalistas.  Fueron años en los que el crecimiento no solos se hizo notar en la economía sino también en el mundo de la ciencia, de la cultura y de las artes, mientras que el asociacionismo subía con fuerza en los inicios de la configuración de una sociedad moderna.

La Guerra Civil española (1936-1939) cortó en seco el crecimiento, y la posguerra, con el aislamiento y la autarquía, le recluyeron en un puro y duro agrarismo donde el arroz se convirtió en el único producto de subsistencia. Aun así, Algemesí volvía a ser centro receptor de inmigración de población. Con el tímido aperturismo de finales de los años cincuenta empezaba la recuperación que estimulaba nuevamente la producción citrícola, la educación y la preparación profesional para las futuras generaciones, las cuales han sido las protagonistas del tránsito definitivo a ciudad.

Así, con la etapa de transición y la llegada de los ayuntamientos democráticos, los poco más de 28.000 habitantes que constituyen actualmente la población de Algemesí han sabido conciliar armónicamente tradición y modernidad.

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